jueves, 15 de julio de 2010

Conocer el cine contemporáneo de India a través de Kuch kuch hota hai (Parte I)

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Kuch kuch hota hai. (PARTE I)
Existen ciertos elementos presentes en el cine realizado en India que, para los ojos occidentales, quizás no sean de fácil digestión. Sin embargo, en otros aspectos, podría interpretarse con una ingenuidad excesiva. De cualquier manera, el cine-espectáculo no deja de impactar por su extraordinario colorido y despliegue técnico. Travellings arriesgados, cranes, cámara en mano, steady-cams, o trabajados efectos de posproducción son elementos que el cine de “Bollywood” nos presenta. Una industria brutal, tan grande como Hollywood ha logrado que sus producciones trasciendan cada vez más las fronteras de India, tan compleja como sus más de 30 idiomas y 2000 dialectos, y ese impacto se traduzca en una modernización dentro la misma manera de hacer cine. Es lo que intentaremos identificar, en estos posts, como nuevas perspectivas o hallazgos de Bollywood y que no estarían en total discordancia con sus bases tradicionales.

De esta forma, comenzaremos por mencionar los elementos específicos fundamentales y los ilustraremos en la película Kuch kuch hota hai (Karan Johar, 1998):
  •  La duración. La característica más evidente del cine Indio, en contraste con el occidental, es la extensa cantidad de tiempo en la que los realizadores deben mantener la tensión o entretenimiento para que el espectador pueda soportar más de tres horas viendo de película. Sin embargo, esto nunca ha sido un problema en India, caemos en el error de hablar desde la ignorancia o el desconocimiento de la especificidad de Bollywood.

  • La cantidad de historias que se traman es considerablemente mayor a las que se presentan en una película occidental comercial. Para un indio el cine de occidente es absolutamente aburrido, no pueden comprender como una película puede solo tratarse de un sólo tema o conflicto. Debe, por el contrario, tratarse de todo. Y "todo" comienza con la familia, nunca veremos personajes principales de los que no se nos presente al menos hasta el abuelo. Javed Akhtar afirma, con respecto a la estructura del cine de India, que el cine occidental tiene más que ver con el género del cuento, salvo ciertas excepciones: “If you take an average film from say America or Europe, in its structure, it is nearer to a short story (…) But an average Indian film (…) is nearer to a novel” (en Tejaswini, 2004: 173). Así pues, podemos comprobarlo en la compleja estructura de Kuch kuch hota hai, una peli bastante fresca, juvenil (y familiar) de casi 4 horas. No es compleja porque sea demasiado enrevesada, sino por la cantidad de historias que se entretejen alrededor de las principales. La película comienza con la muerte de Tina (Rani Mukerji), la esposa de Rahul (Shahrukh Khan) que deja ocho cartas para su hija recién nacida. Estas cartas deben ser abiertas en cada cumpleaños de la niña, hasta descubrir en la octava el último deseo de su madre. Nada más presentada esta trama comienza la primera parte de la película, con una analepsis que nos lleva al tiempo de cuando ambos eran jóvenes y Rahul tenía una “mejor amiga” llamada Anjali (Kajol). Tina en aquella época llegaba de Londres, pues estudió en Oxford y parece entrometerse en una relación potencial  y casi predestinada. entre Rahul y Anjali (Esto tendrá un sentido poscolonial más adelante). Anjali, al darse cuenta del amor que surgía entre Tina y Rahul, escapa, no sin dejar muy triste a la propia Tina. En el presente, ocho años después (y después del intermedio), Anjali (la hija de Rahul) abre su octava carta y encuentra la misión  que le había dejado su madre: conseguir a la antigua amiga de Rahul y volver a juntar lo que el amor de ella había separado. Aproximadamente una hora y media  después de haber comenzado y cuando una película comercial de occidente se acercaría al climax, comienza la historia de la niña buscando a Anjali.

No debemos esperar, por supuesto, que esa simple historia principal ocupase el  núcleo del film. A parte de las tradicionales y pegadizas canciones de hasta 8 minutos, suceden una cantidad de hechos que aparentemente serían superfluos o contingentes para otro tipo de cine: por ejemplo, un concurso de la niña en la escuela, el "flirteo" recurrente del padre de Tina con una profesora, un concierto universitario donde participan los tres miembros del triángulo amoroso, entre otros. Si lo miras con ojos occidentales, tienes la sensación de estar viendo una serie o una telenovela, hasta que explotan los impresionantes tiros de cámara y movimientos efectistas. Pero, como sostiene Akhtar, lejos de hacer la película pesada, este tipo de estructura  va avanzando ligeramente, relacionada con aliento largo de una novela, y esto permite la profundización de ciertas emociones y desarrollo de la empatía hacia los personajes que el cine convencional de occidente no sería capaz de producir por limitaciones de forma. El impacto sobre el espectador, o la familia que va al cine completa a ver la película, es totalmente diferente.

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