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jueves, 29 de julio de 2010

Conocer el cine contemporáneo de India a través de Kuch Kuch Hota Hai (Parte III - final)

Kuch kuch hota hai (1998)


A propósito del impacto externo del cine de India, podría aventurarme a decir que la “indianización” de los objetos que se tratan en la película (de lo occidentalizado a la recuperación de lo propio), llega a relacionarse con lo que en la diáspora podrían considerar como su punto de partida, es decir, la relectura de “lo indio”, intentando hacer una síntesis imposible, dada la diversidad de culturas, lenguas y expresiones artísticas que existen en el país. Pero esto no deja de ser una hipótesis personal.


Sin embargo, abordamos entonces el tema del “cosmopolitismo”, que también se ha recodificado, reorganizado y reproducido de una manera bastante jovial en Kuch kuch hota hai. Y es finalmente el tema al que nos hemos dirigido desde el comienzo de estos posts, pues se que logra una síntesis cultural que actualiza el género para su consumo masivo dentro y fuera de la India. Por consiguiente, en la que podríamos llamar “tercera parte” de la película, Rahul viaja al campamento de verano para niños, que subrepticiamente funciona como un recuerdo de transgresión colonial, donde se dialoga en torno a la bandera de Inglaterra y el dependiente, muy indio por cierto, quien prefiere las usanzas inglesas. Allí, a la llegada de la niña y la abuela, la cultura “India” vuelve a tomar todo para sí, desde el mismo mástil de la bandera, donde se nos muestra el cambio por la bandera de India de manera festiva. Pero esta alegría no sólo sucede porque este pequeño lugar vuelve a ser India, sino porque todos conviven allí (y la mezcla e intercalación de ritmos lo ilustran fielmente). No deja de ser otra trama contingente, pero que sucede ante los ojos del espectador sin ningún tipo de elipsis. Así se van enumerando una a una las tradiciones indias que sustituyen a las del imperio como lo son la religión, los bailes, la comida, etc.



Pero también ha habido secuencias llenas de “imaginería” occidental como los deportes del baloncesto el fútbol, las guitarras eléctricas, las patinetas en la escuela en la representación de la amistad de Rahul y Anjali o el romance entre Rahul y Tina, que recuerdan a Grease o a series juveniles norteamericanas. En suma, todo conforma el discurso contemporáneo de Kuch kuch hota hai, que ha dejado un poco atrás el reflejo de la pobreza o los procedimientos realistas para presentarnos un cine más autónomo en la utilización del lenguaje cinematográfico, sintetizando los elementos clave de la cultura popular que Bollywood fue desarrollando durante décadas.

Así que si tenéis oportunidad de ver esta película, os recomiendo leer antes estos tres posts que he escrito como pequeña guía para entender el cine de India, desde mi visión neófita y occidental, como un primer acercamiento a la riqueza de su expresión artística. Y si tenéis  tiempo de ver este video que a continuación os dejo, no tendrá desperdicio alguno.






Cheers!

martes, 20 de julio de 2010

Conocer el cine contemporáneo de India a través de Kuch Kuch Hota Hai (Parte II)


Kuch Kuch Hota Hai (Hindi: कुछ कुछ होता है). (1998)


A continuación, nos referimos a un objetivo fundamentalmente de entretenimiento, el cine-espectáculo está presente casi durante toda la película, repleta de elementos distanciadores como la música incidental. Visto desde otra óptica, una vez asimilada la forma, "Bollywood" ha conseguido llevar a otro nivel esa posibilidad expresiva. Por ejemplo, en el caso de las canciones, sirven para expresar los sentimientos de los protagonistas, hacer avanzar la acción y no se concibe el cine sin la música. 

Dicho de otra manera, la música en las películas de Bollywood es lo más importante. En este sentido, para expresar los alcances, por ejemplo, del amor de los personajes, se ha llevado a cabo el rodaje fuera de la India; algunos de los lugares más exóticos que he podido ver hasta ahora son los Alpes suizos y Egipto. Pero no te extrañes de encontrar cualquier lugar del mundo con fines metafóricos. Este es otro elemento importante que ha logrado abrir las fronteras de La India para potenciar el alcance estético de lo que en el género del Musical de occidente tradicionalmente nunca propondría, pues tiene otras connotaciones. 

Asimismo, gran parte de Kuch Kuch Hota Hai ha sido realizada en la isla de Mauricio, durante la canción que da nombre a la película se muestran paisajes que dislocan el tiempo y el espacio, mostrando amplios campos de flores y templos repletos de velas en la misma secuencia. Esto refuerza nuestra idea de que, a través de la estabilidad de la forma o de la cristalización de “Bollywood” como género, más allá de que los recursos estilísticos mencionados y que siempre le han correspondido al cine indio, ha permitido la renovación de su propio lenguaje y su eficacia en otros ámbitos fuera de India. 

Así, pues, Rakesh Roshan ha sistematizado las directrices del arco dramático del cine indio fundamentado en su funcionalidad masiva, en el que la música juega un papel fundamental muy diferente al género del Musical:

None of my films are musical films, but still music plays a very big part. Because only when the song situations are perfect, then can the music director give you a good song. (…) Songs should be part of the story. It should move the story ahead. Even the lyrics and everything should move the story ahead. (en Tejaswini, 2004: 177).

La estética visual, se hace también autónoma, a veces, carente de todo realismo, aboga por la teatralidad. Los focos blancos sirven para crear una atmósfera vapororsa, suave y casi celestial, pero también una base limpia y lisa sobre la que los personajes se convierten en meros ídolos pop. Esto evidencia la autoconciencia del espectáculo que, en otros ámbitos como en occidente, puede malentenderse, naturalmente, como algo "cursi" o mal hecho.
(ir a Parte I)

Regards.

jueves, 15 de julio de 2010

Conocer el cine contemporáneo de India a través de Kuch kuch hota hai (Parte I)

Kuch kuch hota hai. (PARTE I)
Existen ciertos elementos presentes en el cine realizado en India que, para los ojos occidentales, quizás no sean de fácil digestión. Sin embargo, en otros aspectos, podría interpretarse con una ingenuidad excesiva. De cualquier manera, el cine-espectáculo no deja de impactar por su extraordinario colorido y despliegue técnico. Travellings arriesgados, cranes, cámara en mano, steady-cams, o trabajados efectos de posproducción son elementos que el cine de “Bollywood” nos presenta. Una industria brutal, tan grande como Hollywood ha logrado que sus producciones trasciendan cada vez más las fronteras de India, tan compleja como sus más de 30 idiomas y 2000 dialectos, y ese impacto se traduzca en una modernización dentro la misma manera de hacer cine. Es lo que intentaremos identificar, en estos posts, como nuevas perspectivas o hallazgos de Bollywood y que no estarían en total discordancia con sus bases tradicionales.

De esta forma, comenzaremos por mencionar los elementos específicos fundamentales y los ilustraremos en la película Kuch kuch hota hai (Karan Johar, 1998):
  •  La duración. La característica más evidente del cine Indio, en contraste con el occidental, es la extensa cantidad de tiempo en la que los realizadores deben mantener la tensión o entretenimiento para que el espectador pueda soportar más de tres horas viendo de película. Sin embargo, esto nunca ha sido un problema en India, caemos en el error de hablar desde la ignorancia o el desconocimiento de la especificidad de Bollywood.

  • La cantidad de historias que se traman es considerablemente mayor a las que se presentan en una película occidental comercial. Para un indio el cine de occidente es absolutamente aburrido, no pueden comprender como una película puede solo tratarse de un sólo tema o conflicto. Debe, por el contrario, tratarse de todo. Y "todo" comienza con la familia, nunca veremos personajes principales de los que no se nos presente al menos hasta el abuelo. Javed Akhtar afirma, con respecto a la estructura del cine de India, que el cine occidental tiene más que ver con el género del cuento, salvo ciertas excepciones: “If you take an average film from say America or Europe, in its structure, it is nearer to a short story (…) But an average Indian film (…) is nearer to a novel” (en Tejaswini, 2004: 173). Así pues, podemos comprobarlo en la compleja estructura de Kuch kuch hota hai, una peli bastante fresca, juvenil (y familiar) de casi 4 horas. No es compleja porque sea demasiado enrevesada, sino por la cantidad de historias que se entretejen alrededor de las principales. La película comienza con la muerte de Tina (Rani Mukerji), la esposa de Rahul (Shahrukh Khan) que deja ocho cartas para su hija recién nacida. Estas cartas deben ser abiertas en cada cumpleaños de la niña, hasta descubrir en la octava el último deseo de su madre. Nada más presentada esta trama comienza la primera parte de la película, con una analepsis que nos lleva al tiempo de cuando ambos eran jóvenes y Rahul tenía una “mejor amiga” llamada Anjali (Kajol). Tina en aquella época llegaba de Londres, pues estudió en Oxford y parece entrometerse en una relación potencial  y casi predestinada. entre Rahul y Anjali (Esto tendrá un sentido poscolonial más adelante). Anjali, al darse cuenta del amor que surgía entre Tina y Rahul, escapa, no sin dejar muy triste a la propia Tina. En el presente, ocho años después (y después del intermedio), Anjali (la hija de Rahul) abre su octava carta y encuentra la misión  que le había dejado su madre: conseguir a la antigua amiga de Rahul y volver a juntar lo que el amor de ella había separado. Aproximadamente una hora y media  después de haber comenzado y cuando una película comercial de occidente se acercaría al climax, comienza la historia de la niña buscando a Anjali.

No debemos esperar, por supuesto, que esa simple historia principal ocupase el  núcleo del film. A parte de las tradicionales y pegadizas canciones de hasta 8 minutos, suceden una cantidad de hechos que aparentemente serían superfluos o contingentes para otro tipo de cine: por ejemplo, un concurso de la niña en la escuela, el "flirteo" recurrente del padre de Tina con una profesora, un concierto universitario donde participan los tres miembros del triángulo amoroso, entre otros. Si lo miras con ojos occidentales, tienes la sensación de estar viendo una serie o una telenovela, hasta que explotan los impresionantes tiros de cámara y movimientos efectistas. Pero, como sostiene Akhtar, lejos de hacer la película pesada, este tipo de estructura  va avanzando ligeramente, relacionada con aliento largo de una novela, y esto permite la profundización de ciertas emociones y desarrollo de la empatía hacia los personajes que el cine convencional de occidente no sería capaz de producir por limitaciones de forma. El impacto sobre el espectador, o la familia que va al cine completa a ver la película, es totalmente diferente.

(Ir a Parte II)