Quiero mostrarles algo estupendo que
ha compartido conmigo mi amigo Jaume. Se trata de mapas de estereotipos, o lo que es igual, los prejuicios organizados geográficamente. Los gráficos son obra de Yanko Tsvetkov y se pueden conseguir en su página web alphadesigner. Aquí os dejo con algunos ejemplos impecables.
Los prejuicios son propios del ser humano, han servido para hacer guerras y para vender muchos productos. Este mapa toca algunas fibras muy profundas, pero no podemos luchar contra ello. Mejor reír, todos somos asquerosamente prejuiciosos en algún momento. Intentemos hacerlo
consciente.
Europa según Estados Unidos
Europa según UK
Europa según Italia
Europa según Francia
Europa según los hombres gay
Al igual que los prejuicios sobre Europa existen infinitos sobre América del Sur y dentro de América del Sur... por ejemplo, entre venezolanos y argentinos lucharían sobre quién es superior sobre todas las cosas. Lástima que Yanko (no podemos pedir tampoco tanto, está demasiado lejos, igual no los ha hecho acerca de Asia) sólo ha hecho un mapa. Sería difícil ironizar sobre sentimientos nacionalistas tan poderosos y endiosados como los del continente americano.
América del sur según Estados Unidos
Por favor entrar en la página original y disfrutar de las demás gráficas. ORIGINAL
A propósito del impacto externo del cine de India, podría aventurarme a decir que la “indianización” de los objetos que se tratan en la película (de lo occidentalizado a la recuperación de lo propio), llega a relacionarse con lo que en la diáspora podrían considerar como su punto de partida, es decir, la relectura de “lo indio”, intentando hacer una síntesis imposible, dada la diversidad de culturas, lenguas y expresiones artísticas que existen en el país. Pero esto no deja de ser una hipótesis personal.
Sin embargo, abordamos entonces el tema del “cosmopolitismo”, que también se ha recodificado, reorganizado y reproducido de una manera bastante jovial en Kuch kuch hota hai. Y es finalmente el tema al que nos hemos dirigido desde el comienzo de estos posts, pues se que logra una síntesis cultural que actualiza el género para su consumo masivo dentro y fuera de la India. Por consiguiente, en la que podríamos llamar “tercera parte” de la película, Rahul viaja al campamento de verano para niños, que subrepticiamente funciona como un recuerdo de transgresión colonial, donde se dialoga en torno a la bandera de Inglaterra y el dependiente, muy indio por cierto, quien prefiere las usanzas inglesas. Allí, a la llegada de la niña y la abuela, la cultura “India” vuelve a tomar todo para sí, desde el mismo mástil de la bandera, donde se nos muestra el cambio por la bandera de India de manera festiva. Pero esta alegría no sólo sucede porque este pequeño lugar vuelve a ser India, sino porque todos conviven allí (y la mezcla e intercalación de ritmos lo ilustran fielmente). No deja de ser otra trama contingente, pero que sucede ante los ojos del espectador sin ningún tipo de elipsis. Así se van enumerando una a una las tradiciones indias que sustituyen a las del imperio como lo son la religión, los bailes, la comida, etc.
Pero también ha habido secuencias llenas de “imaginería” occidental como los deportes del baloncesto el fútbol, las guitarras eléctricas, las patinetas en la escuela en la representación de la amistad de Rahul y Anjali o el romance entre Rahul y Tina, que recuerdan a Grease o a series juveniles norteamericanas. En suma, todo conforma el discurso contemporáneo de Kuch kuch hota hai, que ha dejado un poco atrás el reflejo de la pobreza o los procedimientos realistas para presentarnos un cine más autónomo en la utilización del lenguaje cinematográfico, sintetizando los elementos clave de la cultura popular que Bollywood fue desarrollando durante décadas.
Así que si tenéis oportunidad de ver esta película, os recomiendo leer antes estos tres posts que he escrito como pequeña guía para entender el cine de India, desde mi visión neófita y occidental, como un primer acercamiento a la riqueza de su expresión artística. Y si tenéis tiempo de ver este video que a continuación os dejo, no tendrá desperdicio alguno.
Kuch Kuch Hota Hai (Hindi: कुछ कुछ होता है). (1998)
A continuación, nos referimos a un objetivo fundamentalmente de entretenimiento, el cine-espectáculo está presente casi durante toda la película, repleta de elementos distanciadores como la música incidental. Visto desde otra óptica, una vez asimilada la forma, "Bollywood" ha conseguido llevar a otro nivel esa posibilidad expresiva. Por ejemplo, en el caso de las canciones, sirven para expresar los sentimientos de los protagonistas, hacer avanzar la acción y no se concibe el cine sin la música.
Dicho de otra manera, la música en las películas de Bollywood es lo más importante. En este sentido, para expresar los alcances, por ejemplo, del amor de los personajes, se ha llevado a cabo el rodaje fuera de la India; algunos de los lugares más exóticos que he podido ver hasta ahora son los Alpes suizos y Egipto. Pero no te extrañes de encontrar cualquier lugar del mundo con fines metafóricos. Este es otro elemento importante que ha logrado abrir las fronteras de La India para potenciar el alcance estético de lo que en el género del Musical de occidente tradicionalmente nunca propondría, pues tiene otras connotaciones.
Asimismo, gran parte de Kuch Kuch Hota Hai ha sido realizada en la isla de Mauricio, durante la canción que da nombre a la película se muestran paisajes que dislocan el tiempo y el espacio, mostrando amplios campos de flores y templos repletos de velas en la misma secuencia. Esto refuerza nuestra idea de que, a través de la estabilidad de la forma o de la cristalización de “Bollywood” como género, más allá de que los recursos estilísticos mencionados y que siempre le han correspondido al cine indio, ha permitido la renovación de su propio lenguaje y su eficacia en otros ámbitos fuera de India.
Así, pues, Rakesh Roshan ha sistematizado las directrices del arco dramático del cine indio fundamentado en su funcionalidad masiva, en el que la música juega un papel fundamental muy diferente al género del Musical:
None of my films are musical films, but still music plays a very big part. Because only when the song situations are perfect, then can the music director give you a good song. (…) Songs should be part of the story. It should move the story ahead. Even the lyrics and everything should move the story ahead. (en Tejaswini, 2004: 177).
La estética visual, se hace también autónoma, a veces, carente de todo realismo, aboga por la teatralidad. Los focos blancos sirven para crear una atmósfera vapororsa, suave y casi celestial, pero también una base limpia y lisa sobre la que los personajes se convierten en meros ídolos pop. Esto evidencia la autoconciencia del espectáculo que, en otros ámbitos como en occidente, puede malentenderse, naturalmente, como algo "cursi" o mal hecho.
Kuch kuch hota hai. (PARTE I)
Existen ciertos elementos presentes en el cine realizado en India que, para los ojos occidentales, quizás no sean de fácil digestión. Sin embargo, en otros aspectos, podría interpretarse con una ingenuidad excesiva. De cualquier manera, el cine-espectáculo no deja de impactar por su extraordinario colorido y despliegue técnico. Travellings arriesgados, cranes, cámara en mano, steady-cams, o trabajados efectos de posproducción son elementos que el cine de “Bollywood” nos presenta. Una industria brutal, tan grande como Hollywood ha logrado que sus producciones trasciendan cada vez más las fronteras de India, tan compleja como sus más de 30 idiomas y 2000 dialectos, y ese impacto se traduzca en una modernización dentro la misma manera de hacer cine. Es lo que intentaremos identificar, en estos posts, como nuevas perspectivas o hallazgos de Bollywood y que no estarían en total discordancia con sus bases tradicionales.
De esta forma, comenzaremos por mencionar los elementos específicos fundamentales y los ilustraremos en la película Kuch kuch hota hai (Karan Johar, 1998):
La duración. La característica más evidente del cine Indio, en contraste con el occidental, es la extensa cantidad de tiempo en la que los realizadores deben mantener la tensión o entretenimiento para que el espectador pueda soportar más de tres horas viendo de película. Sin embargo, esto nunca ha sido un problema en India, caemos en el error de hablar desde la ignorancia o el desconocimiento de la especificidad de Bollywood.
La cantidad de historias que se traman es considerablemente mayor a las que se presentan en una película occidental comercial. Paraun indio el cine de occidente es absolutamente aburrido, no pueden comprender como una película puede solo tratarse de un sólo tema o conflicto. Debe, por el contrario, tratarse de todo. Y "todo" comienza con la familia, nunca veremos personajes principales de los que no se nos presente al menos hasta el abuelo. Javed Akhtar afirma, con respecto a la estructura del cine de India, que el cine occidental tiene más que ver con el género del cuento, salvo ciertas excepciones: “If you take an average film from say America or Europe, in its structure, it is nearer to a short story (…) But an average Indian film (…) is nearer to a novel” (en Tejaswini, 2004: 173). Así pues, podemos comprobarlo en la compleja estructura de Kuch kuch hota hai, una peli bastante fresca, juvenil (y familiar) de casi 4 horas. No es compleja porque sea demasiado enrevesada, sino por la cantidad de historias que se entretejen alrededor de las principales. La película comienza con la muerte de Tina (Rani Mukerji), la esposa de Rahul (Shahrukh Khan) que deja ocho cartas para su hija recién nacida. Estas cartas deben ser abiertas en cada cumpleaños de la niña, hasta descubrir en la octava el último deseo de su madre. Nada más presentada esta trama comienza la primera parte de la película, con una analepsis que nos lleva al tiempo de cuando ambos eran jóvenes y Rahul tenía una “mejor amiga” llamada Anjali (Kajol). Tina en aquella época llegaba de Londres, pues estudió en Oxford y parece entrometerse en una relación potencial y casi predestinada. entre Rahul y Anjali (Esto tendrá un sentido poscolonial más adelante). Anjali, al darse cuenta del amor que surgía entre Tina y Rahul, escapa, no sin dejar muy triste a la propia Tina. En el presente, ocho años después (y después del intermedio), Anjali (la hija de Rahul) abre su octava carta y encuentra la misión que le había dejado su madre: conseguir a la antigua amiga de Rahul y volver a juntar lo que el amor de ella había separado. Aproximadamente una hora y media después de haber comenzado y cuando una película comercial de occidente se acercaría al climax, comienza la historia de la niña buscando a Anjali.
No debemos esperar, por supuesto, que esa simple historia principal ocupase el núcleo del film. A parte de las tradicionales y pegadizas canciones de hasta 8 minutos, suceden una cantidad de hechos que aparentemente serían superfluos o contingentes para otro tipo de cine: por ejemplo, un concurso de la niña en la escuela, el "flirteo" recurrente del padre de Tina con una profesora, un concierto universitario donde participan los tres miembros del triángulo amoroso, entre otros. Si lo miras con ojos occidentales, tienes la sensación de estar viendo una serie o una telenovela, hasta que explotan los impresionantes tiros de cámara y movimientos efectistas. Pero, como sostiene Akhtar, lejos de hacer la película pesada, este tipo de estructura va avanzando ligeramente, relacionada con aliento largo de una novela, y esto permite la profundización de ciertas emociones y desarrollo de la empatía hacia los personajes que el cine convencional de occidente no sería capaz de producir por limitaciones de forma. El impacto sobre el espectador, o la familia que va al cine completa a ver la película, es totalmente diferente.
¿Qué es la cultura? Podría decirse que a pesar de los esfuerzos por establecer una síntesis definitiva, la definición de la cultura tiende a extenderse tanto como: "la cultura es todo".¿Cómo delimitar “todo”? Sería una contradicción de base intentar recortar lo que por definición no tiene un volumen aprehensible. Sin embargo, si ajustamos la observación a una ideología, genealogía o tipo de razonamiento dado, ese “todo” por el que entendemos la cultura, comenzaría a ser menos aleatorio y más efectivo en cuanto a su ordenamiento político, histórico y ético. Asimismo su funcionamiento discursivo, producción, regularización o mutación de su sentido será constatada a través de las relaciones humanas o sociales. El que nos dirijamos en este sentido, al terreno de lo antropológico, revela que nuestro referente será siempre el ser humano, y por tanto, los estudios de la cultura se rehúsan a la camisa de fuerza de una metodología fija, al contrario, se abren a todos los sistemas, siempre y cuando sean conscientes de la construcción de sus objetos específicos, de la sociología y el psicoanálisis hasta la postmodernidad y posteriores divertimentos teóricos.
Los estudios de la cultura se constituyen, entonces, en un proceso en constante construcción, tal como los fenómenos y las prácticas que suscitan su interés, se observa directamente en sus relaciones, prácticas y variaciones respecto a su campo de trabajo. Así, la cultura, en algunos casos, vendrá a ser más una causalidad o una consecuencia en perpetua aparición, nunca absoluta o inmóvil. Desde este punto de vista, la cultura (o las culturas) se interpretan de acuerdo a la manera como son recibidas en una red de relaciones de legitimación y regularidad. Sin embargo, los elementos que conforman su noción, no siempre fueron los mismos y mucho menos su marco de reflexión:
El término tan pronto puede referirse a un panteón de grandes obras «legítimas» como adquirir un sentido más antropológico, para englobar las formas de vivir, sentir y pensar propias de un grupo social (Cuche, 1996). La Gioconda y la sociabilidad que se apodera de los asistentes a un partido de fútbol servirían para ilustrar esos dos polos. La idea de una cultura «legítima» también implica una segunda oposición, esta vez entre las obras consagradas y aquellas que pertenecen a la denominada «cultura de masas», producida por las «industrias culturales». Proust frente a Mary Higgins Clark, Shostakovich frente a las canciones de Michael Jackson. (Mattelart y Neveu, 2004: 13).
Este modo de análisis es producto de la legitimación progresiva de unos objetos de estudio que tradicionalmente no formaban parte de las reflexiones académicas, antítesis de la llamada "cultura alta". Gracias a la particularidad del momento histórico, aparecieron en el contexto británico y norteamericano nuevas ideas en torno a la cultura, fue posible la inclusión de elementos pertenecientes a los no menos complejos conceptos de cultura popular o cultura de masas. La nueva definición de la cultura, o un intento por sistematizar su utilidad se rastrea habitualmente desde los estudios de Matthew Arnold y F.R. Leavis, quienes comienzan a introducir la problemática social como aplicación efectiva del concepto. Sin embargo, aunque poco a poco se iba despejando su matiz clasista, seguíría siendo valorativa plagada de resabios del "gusto". Arnold, por su parte, estableció la clásica idea de cultura como “sweetness and light”: “Culture must be above class if we are ‘to make the best that has been thought and known in the world of current everywhere’ (Walton, 2008: 20). Sostiene Walton que Scrutiny, la revista editada por Leavis en el primer cuarto del siglo XX, ayudó a proponer debates sobre la cultura de masas y conversar acerca de los daños que la llamada “alta” cultura ejercía en manos del capitalismo industrial (Idem: 30). (Es evidente que para este artículo simplificamos una compleja investigación que tardó varias décadas en ser asimilada).
La creación del Center for Contemporary Studies en Birmingham, y su paulatina entrada al contexto de la academia dio pie a una producción indetenible de análisis de la historia material, revisiones del marxismo y una activa representación de la cultura desde cuestionadores e incisivos puntos de vista para su momento, y que tampoco serían avalados inmediatamente:
La puesta en marcha del CCCS se hará lentamente. Expresado por Hoggart en una conferencia de 1964, el proyecto del centro es claro. Reivindica explícitamente el legado de Leavis. Quiere utilizar métodos y herramientas de la crítica textual y literaria mediante el desplazamiento de la aplicación de las obras clásicas y legítimas hacia los productos de la cultura de masas, hacia el universo de las prácticas culturales populares. Aunque, pese a estar asociado a una universidad, el centro quedará marcado desde sus comienzos por la marginalidad institucional en que vivió la generación de los padres fundadores. (Mattelart y Neveu, 2004: 48).
Entendemos como “padres fundadores” a Richard Hoggart, Raymond Williams, E. P. Thomson y Stuart Hall, quienes se ocuparon de replantear la cultura tomando en cuenta el poder que ejercen los discursos sobre los grupos sociales, su formación y su funcionamiento dentro de un sistema. Cuestionaban la tradicional y dominadora visión clasista en Inglaterra para revisar, con esto, espacios generadores de símbolos y visiones de mundo que también formaban parte de la compleja red social que, en determinado momento, habían servido como contrapeso de la ideología imperante. Williams, a partir de concepciones derivadas del marxismo defendía “la práctica de comprender la cultura como una serie de expresiones concretas de la cohesión de las comunidades orgánicas, y la resistencia a las diversas formas de determinismo” (Sardar y Van Loon, 2005: 29). Aunque Williams estudie una evolución de la cultura con respecto a las condiciones históricas como algo que tiende una forma “perfecta”, “un estilo de vida completo, material, intelectual y espiritual” también se referirá una “’cultura humana general’ en algunas sociedades en las que la cultura es moldeada por los sistemas local y temporal” (Idem). De la misma manera, Thompson apunta la importancia de la experiencia, que podemos llamar prácticas discursivas concretadas de acuerdo a una posibilidad de existencia.
La cultura ha de entenderse tanto por medio de las experiencias y las aportaciones de los ganadores como por las de los perdedores. No podemos imponer juicios con los que ‘sólo se recuerde a los que tuvieron éxito’, mientras ‘se olvidan los callejones sin salida, las causas perdidas y a los perdedores mismos. (Idem: 31).
Pero será el llamado cuarto padre fundador, Stuart Hall, el que nos legará, a nuestro entender, la etapa más interesante del CCCS, en cuanto a la idea de producción. También es preciso señalar que estos cambios en el volumen se han relacionado con los ministros de turno, de modo que en el período de Margaret Thatcher (1979-1990) la producción disminuyó con respecto a los períodos de gobiernos laboristas. Stuart Hall dejará la flexibilidad interdisciplinaria con la que será posible el análisis de la cultura, pero sobre todo, su aplicabilidad a la historia contemporánea y el presente. Sardar afirma que Hall “siempre ha insistido en que los estudios culturales pueden tener un impacto práctico en la realidad (…) reta a los intelectuales y les pregunta: ‘¿qué efecto real producen ustedes en el mundo?’” (Sardar y Van Loon, 2005: 38). Finalmente, los estudios culturales estarán sujetos siempre a una visión política y deberán acercar y cuestionar la cultura desde nuevos e incisivos puntos de vista. Evidentemente esto nos presenta una conclusión de alguna u otra manera ligada a la sociología, pues Hall había tomado como punto de partida la reflexión acerca de la teoría y el análisis de un “marxismo estructural sin garantías”, aunque nunca hubiera tomado en cuenta la lucha de clases como un instrumento para explicarlo todo (Idem: 37). Será finalmente la cultura, el motor de movimiento de las sociedades y la productora de símbolos y dispositivos cohesionadores: “La sociedad se mueve por conflictos basados en el sexo, la raza, la religión y las regiones, además de la clase. La cultura configura la percepción que la gente tiene de su identidad tanto como la economía” (Idem).
Así, los estudios culturales continuarán en la búsqueda de circuitos y esquemas de aplicabilidad, donde funcionan, como hemos mencionado, tanto procesos normativos de enfrentamiento y dominación discursiva como procesos de mutación, reorganización, recodificación y reproducción:
…it is also possible (and useful) to think of this process in terms of a structure produced and sustained through the articulation of linked but distinctive moments - production, circulation, distribution/consumption, reproduction. This would be to think of the process as a ‘complex structure in dominance’, sustained through the articulation of connected practices, each of which, however, retains its distinctiveness and has its own specific modality, its own forms and conditions of existence. This second approach, homologous to that which forms the skeleton of commodity production offered in Marx’s Grundrisse and in Capital, has the added advantage of bringing out more sharply how a continuous circuit - production-distribution-production - can be sustained through a ‘passage of forms’.’ It also highlights the specificity of the forms in which the product of the process ‘appears’ in each moment, and thus what distinguishes discursive ‘production’ from other types of production in our society and in modern media systems. (Hall, 1973: 128).
Armand Mattelart, en una breve síntesis biográfica de Hall, hace referencia al esfuerzo que este autor dedicó en función de abrir el conocimiento a un análisis humanista y científico a la vez, y que tuviese un impacto político y social. Afirma que en textos los textos de Hall no siempre es sencillo separar que criterios corresponden a una u otra vertiente. Esto evidencia la funcionalidad que terminó desarrollándose en la cultura como campo crítico interdisciplinar, donde se fusionan criterios tan aparentemente dispares que van de la sociología a la deconstrucción (Mattelart, 2004: 51).
Referencias:
Hall, Stuart (1973), “Encoding/decoding”, en Hall et al. (1980): 128-138.
Martín Cabello, Antonio (2006), La Escuela de Birmingham. El Centre for Contemporary Cultural Studies y el origen de los estudios culturales. Madrid: Universidad Rey Juan Carlos.
Mattelart, Armand y Neveu, Érik (2004), Introducción a los estudios culturales, Barcelona, Paidós.
Sardar, Ziuddin y Van Loon, Boris (2005), Estudios culturales para todos. Barcelona: Paidós.